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Los métodos de conocimiento

Para sobrevivir debemos observar nuestro entorno, tratar de entenderlo, adquirir los recursos que necesitamos y planificar las acciones necesarias para el logro de nuestros objetivos. Si sabemos cuáles son las reglas del mundo, sistematizamos el conocimiento y entendemos cómo podemos adquirir un mejor conocimiento, lo que nos puede ser de gran utilidad para ser mejores en la supervivencia.

El fatal error de los alquimistas

En un mundo dominado por la competencia y en el que la percepción universal es que los recursos son escasos, es natural optar por una estrategia de secretismo. La recopilación en secreto de conocimientos supone una ventaja para quienes la explotan contra otros. Un sistema de conocimientos cerrado y fuertemente custodiado es una barrera que los demás deberán superar si quieren participar al mismo nivel.

Al mismo tiempo, un sistema cerrado y secreto es también vulnerable al aislamiento y al sufrimiento de sus propios errores al aislarse. Habida cuenta de su incapacidad para compartir sus aprendizajes, una comunidad que confía en el secretismo está abocada a repetir los errores por no haber compartido sus lecciones.

Los alquimistas medievales que les obsesionaba el propósito de transformar el plomo en oro eran lo suficientemente desdichados para creer que el uso del mercurio les ayudaría en esta cruzada. Desgraciadamente, el mercurio es venenoso. Los alquimistas que conocían este hecho lo hicieron a escondidas y sufrieron las consecuencias de este conocimiento. La organización de las sociedades secretas impidió la posibilidad de aprender de los errores ajenos, y los alquimistas estaban destinados a repetirlos.

En el mundo actual todavía hay muchas actividades que son realizadas también en secreto. Se sospecha que el intercambio del conocimiento debilita la posición de los que compiten por los recursos.

Ciencia abierta

La revolución científica que inició Galileo no tan solo supuso una comprensión más evidente de la necesidad de que la teoría y los experimentos estuvieran relacionados, también allanaron el camino para un cambio profundo en la recopilación, comprobación y divulgación del conocimiento y la información. Aunque no sea una parte necesaria del método científico en sí, la colaboración abierta permitió que los grupos y los individuos que supieron sacar provecho de ella pudieran decidir con mayor rapidez la fiabilidad o incerteza de una determinada serie de resultados.

La ciencia abierta es sustancialmente superior a los planteamientos cerrados de recopilación de conocimientos. La colaboración entre las personas que comparten los objetivos y las pasiones en un determinado ámbito es impulsada por un lenguaje y unas herramientas comunes. La publicación de los resultados obtenidos por parte de un grupo permite que otro grupo pueda realizar experimentos contrapuestos al nuevo conocimiento para confirmarlo o rebatirlo. La colaboración interdisciplinaria es engrandecida por la naturalidad con la que los profesionales ajenos al grupo pueden abordarla gracias a los puentes de interpretación tendidos que prevalecen sobre las especializaciones.

Hoy disfrutamos de la posibilidad de una prolífica área de estudio, los metaestudios, gracias a la creciente digitalización de la ciencia y de la publicación científica. La comparación y el análisis de un gran número de publicaciones en un determinado ámbito facilitan la obtención de resultados no contenidos individualmente en ninguna de ellas. Las herramientas estadísticas revelan unas tendencias relevantes e incrementan la posibilidad de detectar, y eventualmente corregir, los errores metodológicos existentes en el trabajo anteriormente publicado.

El mundo de la ciencia valora los hechos, las teorías, las verificaciones y los experimentos, así como la publicación de resultados para el intercambio de conocimientos. Teniendo en cuenta que es uno de los principales intereses del científico, aunque no el único, en el que basa sus progresos y su capacidad para recibir ayudas económicas, las publicaciones científicas, a través del sistema de revisión paritaria, han sido la esencia del desarrollo de la ciencia.

El valor del artículo científico se mide por el número de otras publicaciones que lo citan y por la importancia de la revista en la que se publica. Esto ha sido convertido directamente en valor económico por las editoriales de las revistas científicas, que han creado empresas considerables gracias a las suscripciones de las universidades y centros de investigación a sus publicaciones en las que aparecen los artículos de los científicos. El precio de estas suscripciones ha experimentado tal aumento que las universidades de países de renta baja y media, o incluso algunas de países de renta alta, no pueden hacer frente a la tarifa de suscripción. Cuestión más importante es que la investigación financiada con fondos públicos y sus resultados sufragan los ingresos y los modelos empresariales de las empresas privadas que recopilan los artículos y que acaban cobrando dos veces.

Han empezado a surgir publicaciones de libre acceso que han adquirido popularidad y prestigio, que ofrecen modelos alternativos a la publicación científica y en las que el lector de los artículos no paga por el acceso ni por la suscripción de la revista. Con el sistema de revisión paritaria que se sigue aplicando en el control de calidad del artículo, el autor del artículo y el centro al que pertenece, pagan por la publicación una tarifa asequible y razonable que se añade como una simple partida presupuestaria al presupuesto de un experimento o a la solicitud de financiación.

Con la crueldad que le caracteriza, la ciencia reevalúa también la eficiencia de su propia revisión paritaria, e intenta por un lado medirla y por el otro busca posibles alternativas para garantizar un alto nivel de calidad de las publicaciones científicas. El análisis de la estructura de los experimentos científicos contempla la posibilidad de que los resultados publicados puedan ser doblemente verificados mediante la reproducción y verificación independiente de los datos.

No tan solo el artículo científico propiamente dicho, sino con las notas de laboratorio y los flujos de datos primarios subyacentes para una posterior evaluación e incorporación, se ha convertido en una norma en varias áreas. Gracias a la generación de unas series de datos cada vez más grandes en el ámbito informático, en las ciencias biológicas y en muchos otros campos, el análisis de los datos se ha convertido en una nueva e incipiente oportunidad por sí misma.

Los macrodatos y la ciencia de datos ofrecen la posibilidad de incorporar y sublimar el valor a partir de grandes acopios de información estructurada o desestructurada. Su aplicación es mejor entendida por la genética, el Internet de las Cosas, la sociología y otros campos. Por un lado, las ciudades y los gobiernos pueden poner a disposición de otros los flujos de datos que generan, sin necesidad de permisos y libremente, en un entorno que promueve la innovación y la creatividad, y por otro lado, pueden aprovechar los resultados para aumentar la transparencia, la responsabilidad y la eficiencia de sus operaciones.

La evolución de la ciencia

La disponibilidad de una creciente cantidad de datos y la interconexión del mundo con sus expertos, facilitan la creatividad en la forma de encajar las piezas del puzle científico.

En el tradicional proceso de los estudios universitarios, de postgrado, doctorado y postdoctorado, los crecientes niveles de especialización se caracterizan por el trabajo, lo que comporta, prácticamente por unanimidad, una menor accesibilidad. Una alternativa en profundidad a este proceso es el menos desarrollado y organizativamente complejo enfoque en amplitud, en el que la colaboración interdisciplinaria y la fertilización cruzada de varios campos, está siendo objeto de atención para producir unos resultados innovadores.

En campos como la cosmología, donde solo disponemos de un universo y la organización de los experimentos escapa a nuestro control, puede observarse un fenómeno de muy alta energía profundamente conectado con las teorías de la física de partículas, que posiblemente hubieran necesitado máquinas con un tamaño de energía y un precio excesivos para poder ser construidas en la Tierra.

Los estudios comparativos que promueven el potencial de las publicaciones de libre acceso, el de la elaboración de flujos de macrodatos y el del texto desestructurado de los propios artículos, resaltan confirmaciones o anomalías estadísticas en estudios a lo largo de los años, en varios centros de investigación y en el trabajo de muchos científicos. Este metaconocimiento puede fomentar un valioso entendimiento de la reproducibilidad, la eficiencia y las prometedoras áreas de investigación con el fin de dedicar mayor atención y recursos.

Cada vez se presta más atención epistemológica a la estructura de las teorías, lo que confirma el legítimo cuestionamiento del excesivo poder generativo de algunos grupos de teorías. La teoría de cuerdas, una familia de las teorías de la física de partículas es capaz de sacar de su sombrero epistemológico una teoría que responde a un resultado experimental cualquiera, dado que abarca de 10 a 500 teorías aproximadamente (millardos y millardos… de teorías) con una cuestionable aplicación de la secuencia de la teoría, la predicción y la verificación.

El elemento humano de la estructura de las teorías científicas y su evolución se está entendiendo más a fondo. Por naturaleza, la capacidad de incorporar nuevas y arriesgadas áreas de investigación es más probable al comienzo de la carrera de un científico. La cada vez mayor longevidad de algunos prestigiosos líderes del ámbito académico debe ir a la par con un análisis de cómo conservan su agilidad y su aceptación del riesgo cuando los recursos son asignados a enfoques diversos, y con la cesión de la palabra a nuevas incorporaciones y nuevas ideas en sus respectivos ámbitos.

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