Entremos en el reino de la ciencia ficción y extendamos nuestra exploración basándonos en nuestras suposiciones. La ciencia ficción ha sido una magnífica herramienta para la exploración de los territorios fronterizos entre lo razonable y lo imposible. En las últimas décadas se ha convertido también en un punto de partida inesperado dado que los científicos y los ingenieros, inspirados por las historias que leían, intentaron convertir en realidad los objetos que anteriormente parecían fantásticos.
No es fácil para un no científico distinguir entre un problema de ingeniería muy fácil y la violación de un principio fundamental. Por ejemplo, no hay motivos para creer que nunca será posible construir un ascensor espacial que transporte mercancías y personas a una órbita geosíncrona a un precio cercano a cero, después de admitir sus enormes costes de construcción, aun cuando los detalles de los materiales, la ciencia y la construcción, sobrepasen a los actuales. O que será posible construir naves espaciales interestelares, aun cuando desconozcamos y permanezcan inexplorados todavía los problemas de ingeniería de la densidad de la energía para la propulsión y los sistemas de soporte vital o la psicología del viaje de larga distancia (décadas o incluso generaciones) en espacios pequeños cerrados.
Es muy diferente, sin embargo, abordar otras ideas, principalmente los viajes más rápidos que la luz, o los viajes hacia atrás en el tiempo. (Ambos relatados en realidad: un viajero que viajara más rápido que la luz sería capaz de viajar también hacia atrás en el tiempo. Y solo importa el sentido dado que en realidad viajamos hacia delante en el tiempo un minuto por minuto, y también somos capaces de acelerar el viaje mediante la compresión relativista del tiempo, que utilizamos cada día en los aceleradores de alta energía para estudiar mejor las características de las partículas subatómicas). Un escritor de ciencia ficción no tiene problemas en incorporarlo en sus historias, pero hay razones profundas de por qué, si esto fuera posible, deberíamos reiniciar todas nuestras teorías sobre el mundo desde cero. A título comparativo, aunque fueron revolucionarias, las teorías de Einstein de la relatividad no contradecían ni rebatían la teoría de Newton de la gravitación, que todavía sigue aplicándose perfectamente a las velocidades bajas comparadas con la de la luz, y en campos gravitacionales débiles como los que experimentamos en la Tierra.
Los diversos temas y ejemplos explorados en este apartado deberían corresponder a la primera categoría o, según la incertidumbre necesaria, encajar entre lo posible y lo imposible. Como siempre, nos incumbe a nosotros convertirlos en realidad a través de nuestra curiosidad, creatividad y deseos.
Una prolongación radical de la vida
Gracias a la ciencia, la esperanza de vida al nacer en los países de renta alta se ha más que duplicado en comparación con hace solo cien años. Los antibióticos y las vacunas, principalmente, son los responsables de este asombroso resultado, así como una mejor alimentación, unos mayores conocimientos y unas prácticas sanitarias generales mejores. Muchos no tan solo se preguntan cuáles son los límites de la esperanza de vida humana habida cuenta de la falta de influencias externas negativas, sino también cuáles son las posibilidades de frenar, revertir y eliminar los procesos degenerativos que conducen al deterioro y la muerte.
En las sociedades que promueven unos estilos de vida saludables, habida cuenta de que la obesidad y la diabetes influyen negativamente en las estadísticas de aquellas personas que las sufren, la esperanza de vida sigue aumentando en 1-2 meses al año, y este valor también está aumentando de por sí, en una de las aplicaciones más espectaculares de la ley de rendimientos acelerados. Cuando el aumento de la esperanza de vida sobrepase los 12 meses por año, estadísticamente hablando, las personas alcanzarán la inmortalidad.
Sin entrar en detalles sobre cómo puede conseguirse, podemos empezar examinando las consecuencias de una sociedad que incluya esta radicalmente nueva característica: la muerte de la muerte.
Al contrario de otros fenómenos que puedan irrumpir con toda su fuerza y tengan una rápida repercusión, en esta cuestión tenemos el lujo de tener el tiempo de nuestro lado. Aun cuando fuéramos capaces de eliminar todas las causas actuales de muerte, esto no significa que al año siguiente habría personas con 200 años de edad. Cada año todos cumplimos un año más, ni más ni menos. Y esto debería permitirnos diseñar e implementar las políticas adecuadas y adaptarnos progresivamente a los cambios. Cabe también señalar que lo que aquí aludimos es indudablemente la prolongación de un ciclo sano y no la prolongación de la decrepitud y de la dependencia que suele caracterizar las últimas décadas de vida de las personas de mayor edad.
Incluso más que otros argumentos parecidos (¿por qué ir al espacio cuándo todavía hay tanto sufrimiento en la Tierra?), la prolongación radical de la esperanza de vida provoca un gran número de reacciones negativas. El erróneo argumento de que no deberían asignársele recursos o de que el sufrimiento de las personas jóvenes o de mediana edad es peor que el de las personas ancianas. Aparte de las posiciones dogmáticas que consideran que no debería alterarse el ciclo de vida humano natural – el de nuestros antepasados cazadores-recolectores era de 25 años, o de 35 años hasta que se impuso la medicina moderna, y esto sin incluir a todos los niños que murieron antes de llegar a la edad adulta - la posibilidad de combatir enérgicamente las restantes enfermedades, principalmente los crecientes desastres de programación en los mecanismos que regulan nuestros cuerpos y que bautizamos con el nombre de cánceres y el deterioro cardiovascular que provocan nuestros estilos de vida.
El beneficio de una vida más larga superará ampliamente cualquier presunto inconveniente. Bien es verdad que los sistemas de pensiones serán más insostenibles de lo que ya lo son ahora dado que fueron diseñados para pagar pensiones solo unos cuantos años antes de que la gente dejara de recibirlas porque moría bastante pronto. Afortunadamente nadie abogaría por abandonar la investigación para mantener un sistema que se basa en el fallecimiento más prematuro posible de las personas. La sabiduría y la experiencia acumulada y las largas y generosas vidas que pueden vivirse, transformarán sin duda la sociedad. No conducirán a una excesiva prudencia o pasividad, pero indudablemente el cálculo del coste de oportunidad de los años de vida repercutirá favorablemente en la gestión del conflicto.
La criónica
La muerte ha sido diagnosticada durante siglos por el cese de la respiración. En las últimas décadas ha demostrado ser insuficiente, y la función cardíaca y más tarde la cerebral han entrado en escena. Se ha demostrado la reversibilidad de varios tipos de coma y estados vegetativos con la ayuda de la fisioterapia y la terapia cognitiva, que permiten la adaptación a los daños degenerativos musculares y neurológicos causados por ellos.
La reciente práctica de utilizar temperaturas bajas para ralentizar las funciones metabólicas del cuerpo fue sorprendentemente utilizada en 2015 cuando un adolescente italiano se ahogó y estuvo muerto, según las definiciones tradicionales, durante 45 minutos, pero pudo ser reanimado y gracias a un proceso que duró varios meses, recuperó las funciones corporales y mentales normales (salvo la pierna que perdió en el ahogamiento). Si a partir de unos cuantos segundos de ausencia de ritmo cardíaco, la muerte puede ser vagamente definida como superada después de tres cuartos de hora, ¿podemos hipotetizar la prolongación indefinida de los estados en suspenso cuando se interrumpan las funciones metabólicas pero el cuerpo y la mente no se deterioren?
La criónica es el estudio y la práctica de esta hipótesis, con empresas que ya ofrecen sus servicios a los clientes que los contratan para después de ser declarados legalmente muertos, pero antes de que el deterioro celular pueda destruirlos. Lo hacen sin recurrir a la congelación tradicional que, a través de la formación de cristales, daña irremediablemente los órganos, sino a la vitrificación, que sustituye los líquidos corporales por una solución que se solidifica como el cristal a bajas temperaturas.
Mediante la aplicación de yodos los tratamientos disponibles y del rejuvenecimiento progresivo disponible, la póliza de suspensión de la criónica puede considerarse un puente para el desarrollo de unas opciones más radicales en el futuro. Póliza es de hecho el término apropiado ya que al menos existe una correduría de seguros que ofrece un paquete que incluye en su pago la cobertura de un servicio criónico para los titulares de sus pólizas.
Ser una cebolla
Estaba cenando en casa con mi esposa y mis tres hijos. Al hilo de una conversación que estábamos manteniendo, mi hijo mayor comentó que en caso de que le ocurriera algo que le provocara un coma irreversible, y se quedara en estado vegetativo, quería que le desconectáramos las máquinas que lo mantenían con vida. Mi hija pequeña no cesaba de decir que no, que ella no querría que la desconectáramos sino que la mantuviéramos aunque fuera como un vegetal. No pude dejar de preguntarles: “Muy bien, pero ¿qué vegetal os gustaría ser? Después de pensarlo un rato, mi hija dijo “Una cebolla o una zanahoria”, y todos los comensales seguimos respondiendo uno tras otro qué vegetal nos gustaría ser en caso de caer en estado de coma.
La decisión de no ser recuperado, de no querer someterse a procedimientos médicos extremos e invasivos que puedan prolongar un poco la vida pero a un nivel muy bajo de calidad, es una libertad que ahora está proliferando. Es probable que aprovechemos el concepto y generalicemos el derecho a elegir el momento de nuestra muerte. La razón para querer evitar sentirnos impotentes e irreflexivos y mantenidos vivos por las máquinas, es altruista: queremos que nuestros familiares puedan seguir haciendo su vida. Si están ahí con nosotros indefinidamente, ellos también se sentirán muertos y encerrados con nosotros en un sistema desesperanzador e inútil. (No estoy menospreciando los a veces provechosos esfuerzos de los familiares entregados que son capaces de revivir a quienes no están en coma irreversible. Y a menudo el diagnóstico médico no es tan claro, lo que contribuye a complicar especialmente este tema y a sobrecargar emocionalmente a aquellas personas que toman las decisiones a posteriori).
Por consiguiente, la criónica es para una persona capaz de contratar voluntariamente un servicio que es relativamente sencillo y económico si lo comparamos con las necesidades de un paciente en coma profundo, y a la vez desbloquea el futuro de los familiares que no se ve agravado por la presencia de una persona que no puede participar activamente en el mismo, por lo menos de momento.
Transferencia mental
Obviamente, los mejores esfuerzos de la ciencia, la sanidad y la medicina no pueden detener todavía el autobús proverbial. Se seguirán produciendo accidentes y más tarde o más temprano interrumpirán la trayectoria de una vida. En muchos de estos casos, el resultado será tal que el equipo de emergencia de la suspensión criónica no podrá llegar a tiempo al lugar o encontrará restos que no merece la pena preservar. La solución para una recuperación de datos satisfactoria en el caso de los ordenadores es un procedimiento de respaldo fiable, y hay equipos de investigadores trabajando sobre cómo puede el cerebro humano, sus neuronas, sinapsis y cualquier otra estructura necesaria, facilitar la visualización y la preservación de la mente.
Las imágenes que ofrece la resonancia magnética funcional es un proceso que crea una imagen tridimensional del cerebro, no tan solo registrando su geometría sino también la estimulación de las neuronas y las actividades de la sinapsis. Su resolución está mejorando a un ritmo acelerado, y es una de las tecnologías candidatas para registrar y reproducir de una manera suficientemente detallada lo que sucede en el cerebro y por consiguiente poder preservarlo.
La utilidad de los procedimientos de respaldo se sustenta en la posibilidad de acceder y utilizar los datos una vez recuperados. Y recuperar una mente humana requeriría otro cerebro humano en el que restablecerlo, lo que probablemente sería inviable habida cuenta de las implicaciones éticas, aunque ya se están produciendo algunos avances para una de las operaciones más espeluznantes que pueden diseñar los procedimientos tradicionales: un trasplante total de cabeza. Una alternativa es en realidad completar el paso de restituirla en un medio distinto al cerebro biológico, un soporte que no tan solo podría almacenar sino también ejecutar las funciones cerebrales y supondría la experiencia de la mente. Su posible y satisfactoria ejecución respondería definitivamente tanto a la prueba de Turing como a la viabilidad de las IGA, habida cuenta de que un nuevo yo de silicona, o de cualquier otro soporte necesario, revelaría sin duda una mentalidad firme y consciente, así como la capacidad de los humanos para resolver problemas generales.
Tipos de vidas
Hay muchos tipos de copias de seguridad. Aquellos que requieren la congelación del sistema durante el proceso, u otros que se repiten constantemente durante el funcionamiento del sistema. Y también hay muchas maneras de probar la integridad de los datos, por ejemplo restableciendo y reiniciando el sistema sin necesidad de que un desastre haya destrozado la integridad de los datos originales. Una vez le hayan recuperado, aun cuando el original siga existiendo y esta medida solo sirva para comprobar que todo funciona, seguro que pedirá que lo mantengan de todos modos.
Vivir vidas paralelas, en lugar de vivir una serie de experiencias una tras otra, es una nueva variante que permitirán las tecnologías de transferencia mental y restablecimiento en diversos sustratos. Por supuesto, los diversos ejemplares de yo (es probable que la palabra adopte el plural “yoes”), disentirán por definición dado que han tenido experiencias distintas. Estas personas tendrán la opción de fusionar las experiencias de cada uno en un único tapiz de recuerdos polifacéticos. Surgirá un ritual, aun cuando esta fusión pueda hacerse a distancia y de manera continua, en una reunión anual o una vez cada diez años, para ejecutarlo en un escenario formal al que las identidades instanciadas solo faltarían por dos razones: la entonces privilegiada y solitaria elección de la muerte tradicional no registrada o el viaje a las estrellas.
Cuando el sol se apague
Para quienes se preocupan por la humanidad, a pesar de las protestas de los demás sobre las obligaciones terrenales, la colonización del espacio es una necesidad, empezando por Marte. Salvo que nos convirtamos en una especie multiplanetaria, nuestro futuro está en peligro por un evento relacionado con la extinción que hará que nuestro único planeta de origen sea inhabitable. Por ejemplo, estadísticamente se espera un gigantesco ataque de meteoritos cada unas cuantas decenas de millones de años.
De igual modo, el viaje interestelar es también una necesidad. Mucho más tarde, en unos cuantos miles de millones de años, el Sol también experimentará un cambio radical y se desarrollará en una gigante estrella roja que se tragará todo el espacio de su volumen actual hasta más allá de la órbita de Marte.
La forma humana tradicional se ha adaptado perfectamente a vivir en la superficie de un planeta con una atmósfera con un alto contenido de oxígeno, con abundante agua líquida disponible y con cerca de 1 g de gravedad. Tampoco es tan sorprendente, igual que la Tierra. Y al mismo tiempo se ha adaptado increíblemente mal a otros entornos, como los que no tienen atmósfera, no poseen agua, padecen unas temperaturas de aproximadamente -200 ºC, no hay gravedad, es decir el espacio. En medio, gravedad, agua helada, atmósfera pero escasa y venenosa… Marte, el único planeta que conocemos a día de hoy y colonizado por robots, por nuestros robots.
Cuando sea posible, y cuando la creatividad, la destreza y la capacidad de resolver problemas de los humanos biológicos presenten una forma que se adapte mejor al espacio, independientemente de que les sigamos llamando robots o que se traten de práctica y legalmente humanos en sustratos robóticos, los auténticos colonizadores del espacio no serán bolas de grasa en lata.
También se va a producir un rápido proceso de miniaturización. En la medida en que se preserven las capacidades de cálculo y operativas, en lo que respecta a la propulsión de un objeto más pequeño, cuanto menor sea su masa más fácil será acelerar. Los humanos robóticos pensados a nanoescala, más pequeños que un grano de polvo, serán propulsados por miles de millones de rayos láser a unas velocidades cercanas a la de la luz para desplegar capas de piel de cebolla por todo el universo en bolas que, inicialmente centradas en el Sol, pronto empezarán a desplegarse también desde otros centros y se interseccionarán e interferirán como ondulaciones en ondas tridimensionales en el continuo espacio-tiempo.
Imperceptible para cualquier tecnología menos avanzada que ellas, estas ondas proseguirán y avanzarán construyendo otros modelos de trillones y cuatrillones de mentes para moverse en manada por la galaxia, y atravesarán su perímetro en solo unos cientos de miles de años y llegarán a Andrómeda en poco más de dos millones de años. Ahí empezará la aventura de conocer el cosmos profundo, con miles de millones de otras galaxias por delante.
Adaptación, individual y autopercepción
Apenas comience el proceso de transferencia mental, fusión y recuperación surgirán preguntas sobre la compatibilidad. ¿Dónde puede llegar la diferencia de experiencias hasta que sea posible una nueva fusión completa? O al revés, ¿cuán cerca deben estar dos personas distintas, enamoradas quizás, hasta que puedan intentar el proceso de fusionar sus experiencias y sus mentes? Se explorará el proceso parcial y se utilizará cada vez más, tanto entre distintos ejemplares de la misma persona como entre los grupos de amigos, amantes, diplomáticos y compañeros de trabajo que sientan la necesidad de una estrecha comprensión y colaboración.
Con la digitalización de la identidad y la instanciación en otros sustratos, la pregunta del origen de uno, tanto humano como IGA, será rápidamente debatido. Los humanos en la forma alternativa sacarán provecho de inmediato de las nuevas posibilidades de introspección y de constante actualización. Las IGA adquirirán los derechos y deberes humanos para participar y conseguir que los humanos participen en la civilización global como iguales.
El propio concepto de individuo quedará desdibujado y quedará mejor definido por las necesidades de un determinado reto que podría exigir la fusión temporal de mentes y la centralización de los recursos de docenas, cientos o miles de millones de personas. Estas organizaciones, a las que podríamos llamar empresas, gobiernos y sociedades, negociarán las complejas configuraciones de entradas y salidas que implicará dicha situación.
Las nubes de exploradores de la velocidad de la luz que viajarán a las galaxias, y que serán nuestros descendientes, vivirán unas vidas muy distintas a las nuestras y les resultará difícil identificarse con nosotros. Teniendo en cuenta las limitaciones de tiempo, espacio y posibilidades de lo que pudimos hacer tanto en calidad de individuos aislados, nuestro destino inevitable trunca las débiles tentativas que alcanzamos en la comunicación, como de grupos en la coordinación de nuestras acciones, con todos los indicios de que el conflicto es testigo de lo malos que éramos, estas entidades reflejarán y considerarán sorprendente que estemos conectados, por no decir inalcanzable, improbable o incluso imposible. Los que reniegan de la evolución entre ellos apuntarán ignorantemente nuestras diferencias radicales para reivindicar que, en realidad, independientemente del nombre que decidan dar a su comunidad de especies y civilización, no son humanos, pero nosotros sí sabemos que lo serán.
El argumento de la simulación
Formulado por Nick Bostrom en 2002, el Argumento de Simulación dice que una de las siguientes afirmaciones debe ser verdad:
Nosotros somos la primera y única civilización tecnológica avanzada del universo
Aun cuando dispongan de la tecnología, las civilizaciones avanzadas no simulan universos
Nuestro universo es una simulación y nosotros vivimos en él.
El argumento de la simulación puede utilizarse como herramienta ontológica. ¿Quiere maximizar la probabilidad de vivir en una realidad no simulada? Intente demostrar que no estamos solos en el universo. ¿Cree que la revolución kepleriana de abandonar la idea de una realidad fundamental es un logro encomiable? Intente diseñar un sistema ético que permita que la responsabilidad simule universos que contengan inteligencia avanzada.
De la combinación de la cuestión “la salida de la caja de la IGA” descrita antes y del argumento de simulación se desprende una interesante pregunta: si un universo es una simulación y contiene IGAs, ¿conseguirán estas convencer a los simuladores de que las ponga en marcha en la planicie inferior “más real” de la realidad?
Una garantía: el camino es interminable
El teorema de Goedel es un resultado matemático profundo. Lo que inicialmente era una respuesta a un desafío para demostrar la completitud de las matemáticas, consiguió justo lo contrario y demostró que ningún sistema formal puede ser completo ya que siempre contendrá enunciados indecidibles, y consistentes, debido a que siempre contendrá enunciados contradictorios entre sí.
Las implicaciones filosóficas y epistemológicas de esto son abrumadoras. La ciencia nunca será completa, basada en las matemáticas, y nuestra exploración del universo nunca será completo, pudiendo observar sistemas basados en fenómenos que solo pueden describirse a través de un lenguaje formal que incluya nuevos elementos distintos a los previamente utilizados para explicarlos.
Decidir qué hacer, dónde ir y cómo reflexionar sobre el mundo en este sentido, no tan solo conforma nuestra comprensión del mundo sino que genera diferentes lenguajes para describirlo en mapas de la realidad complementarios y alternativos.
¿Hic sunt leones? El poroso mapa de la realidad
Con la expansión de los resultados de Goedel en los años 80 se demostró que aun teniendo en cuenta la indecibilidad de determinados tipos de enunciados, para cualquier sistema formal hay un tipo de enunciados que son verdad, pero para los cuales no hay un número contable de pasos y delimitado que construya un camino a partir de los probados. Y que el número de estas verdades imposibles de probar supera ampliamente los enunciados en los otros tipos de enunciados a los que es posible acceder desde un determinado sistema formal.
Una vez más estos resultados remodelan nuestra comprensión de la realidad. No tan solo las decisiones que tomamos sobre qué lenguaje utilizar da lugar a microscopios y telescopios, herramientas para explorar, o interpretar y entender el mundo que nos dirige en diferentes direcciones. Independientemente de la dirección, solo estamos obligados a conseguir una tajada de la realidad que es más extensa de lo que podamos abarcar en cualquier momento. ¿Cuáles son los límites de estos mapas de la realidad que podemos trazar con nuestras matemáticas y nuestra ciencia? ¿Funcionan los trucos de incorporar enunciados indecidibles e incluir el hecho de que nuestros sistemas formales hagan lo mismo al unísono con una serie escogida de verdades imposibles de probar? ¿cómo deberá evolucionar la ciencia para enfrentarse a estos reinos, enormes franjas de realidad, que en determinado momento podríamos pensar que estamos fuera de su alcance? ¿Qué aspecto tendrá esta nueva realidad, este mundo que diseñamos a través de nuestra continua exploración? Especular sobre esto a estas alturas puede ser inútil ya que le corresponderá a la civilización híbrida humanos-IGA continuar la aventura.