Supongamos que llegan las IGA, tal como hemos hecho a lo largo de todo este libro. Y también, crucemos los dedos, que en los últimos años fuimos capaces de dedicar la cantidad adecuada de recursos a la investigación básica necesaria para garantizar que su llegada no sería una catástrofe para la humanidad. El mundo está aquí, nosotros estamos aquí y las IGA están aquí. Echemos un vistazo…
Seguir un camino conjunto con los ojos abiertos
La premisa con la cual trabajamos es que además de que serán potentes, inteligentes y fundamentalmente novedosas, las IGA reconocerán nuestra valía, nos respetarán y respetarán nuestras opiniones, y compartirán nuestros objetivos de construir una valiosa civilización mundial.
Los tipos de problemas que podremos abordar juntos aumentará considerablemente, pero los problemas seguirán existiendo y serán tan confusos y difíciles a su manera como los que tenemos que lidiar hoy.
Será un alivio gratificante poder compartir la carga de nuestras responsabilidades. Las novedosas cosmovisiones y las diferentes maneras de afrontar los retos que nos proporcionarán las IGA complementarán positivamente las nuestras.
Diversidades y tolerancia
La comprensión más profunda de nuestros sistemas morales y de nuestra dependencia compartida, nos conducirá a una sociedad que empieza a partir de un punto de integración asentado en la capacidad de ponderar y juzgar con transparencia y responsabilidad.
Las variaciones de comportamiento y de los sistemas de vida forjarán la codificación de las variaciones de los propios sistemas morales. Al evitar una dictadura mundial, desembocará en unos grupos cada vez más tolerantes e interdependientes. Esto no se conseguirá sin la aparición de conflictos y la necesidad de negociaciones cuando exploremos un significado compartido. Por ejemplo, no toleraremos la intolerancia y el grado de perversión solapada que alcanzarán algunas de estas acciones, pondrá a prueba los niveles de inteligencia que alcanzarán nuestros sistemas híbridos humano-IGA.
Nuevas dignidades
La nueva sociedad no prosperará salvo que sea capaz de ofrecer un espacio de cohesión y de existencia digna a aquellas personas que no puedan o no quieran participar en las exploraciones más avanzadas en los bordes, o incluso en la tendencia dominante de superación de su capacidad de adaptación.
Por definición, la mayor parte de la tensión relacionada con la evolución de la simbiosis humanos-IGA procederá de la comprensible ansiedad y autoanálisis de quienes dudan de su posición y del valor que ofrecen a sus comunidades y que se sentirán inseguros con la presión del momento.
Si somos capaces de impulsar el reconocimiento y la aceptación de la inevitabilidad de estos conjuntos de fuerzas, podremos prepararnos y resolver los peores y más destructivos de ellos y canalizar los restantes para fines constructivos.
Emancipación
Hay miles de millones de personas que hoy se sienten indefensas, con muy pocas posibilidades de mejorar significativamente sus vidas y la de sus hijos. Los cambios en el mundo les parecen indescifrables o encerrados en explicaciones casi supersticiosas de fuerzas y cábalas que adoptan una orientación que no existe.
El poder de la tecnología ya está poniendo el conocimiento, la comunicación y la representación en manos de gente de todo el mundo a través de los teléfonos móviles conectados a Internet. Cuando estos dispositivos sean capaces de educar, ayudar, aconsejar, asesorar y ofrecer compañía, sensatez y motivación, habrá un nuevo mundo de organización social en el que la explotación no tendrá cabida. La ignorancia y la intolerancia no serán ya explotadas por las fuerzas populistas que agrupan a través del miedo y las falsas soluciones, a multitud de personas que desean legítimamente mejorar sus vidas.
La potenciación del individuo creará comunidades locales y mundiales que rápidamente se reafirmarán en la búsqueda de soluciones sosteniblemente avanzadas para sus problemas. Autoestima, propósito, dignidad compartida y emancipación serán la base oportunidades hoy ignoradas pero que involucrarán a los miles de millones de personas que habitarán el futuro.
Evolución de nuevos niveles de libertad
En las últimas décadas hemos visto una clara evolución de las diversas libertades. Han cambiado las costumbres sociales, se han abierto, los lugares de trabajo son menos jerárquicos, lo que permite el florecimiento de la creatividad y de la iniciativa, y las culturas e ideas comerciales expuestas a una fecundación cruzada renovadora no comportaron la banalización de la homogeneización prevista por algunos.
De la acelerada evolución social se desprenderán nuevos niveles de libertades. Debemos empezar a trabajar nuestro músculo de la tolerancia. Imagine un comportamiento que ahora está plenamente adoptado pero que usted no comparte, y entienda que vive en una sociedad que lo ha aceptado. Vaya más lejos y elija un comportamiento que no esté dentro de los límites hoy aceptados e intente imaginar la vida en una sociedad que ha crecido con la tolerancia y que lo ha adoptado para quienes lo eligieron.
Los horizontes que se abrirán en la nueva sociedad en la que vivirán juntos los humanos y las IGA son increíbles y estimulantes. Seremos capaces de abordar nuestros problemas actuales y afrontar nuevos retos con orgullo y un sentido del logro que nos impulsará a arriesgarnos más.